Publicaciones

Columna de Opinión: La electromovilidad, cada vez más relevante en el contexto global

06/05/2026

Te invitamos a leer la columna de opinión a cargo de Fiorella Garay, Vicepresidenta Ejecutiva de MIAM

El conflicto en Medio Oriente viene golpeando los precios del combustible en toda la región. En Perú, Petroperú ya acumula tres ajustes en lo que va de abril — gasolinas, gasoholes y diésel todos hacia arriba, con alzas de hasta 18% respecto a inicios de mes. Y no es solo coyuntura: la producción nacional lleva cinco meses cayendo consecutivamente, la inversión en exploración se frena y la dependencia del crudo importado se vuelve cada vez más costosa. Perú importa la gran mayoría de su combustible, lo que significa que cada tensión geopolítica al otro lado del mundo se traduce directamente en el precio que paga el conductor peruano en el grifo.

En ese contexto, los datos de ALADDA al cierre de marzo 2026 llegan en buen momento: América Latina vendió 228,070 vehículos electrificados en el primer trimestre — un crecimiento de 77% frente al año anterior. Brasil lidera con más de 95,000 unidades, seguido de Colombia con 29,140 y Chile con 11,910. Pero lo más revelador no es quién va primero, sino la velocidad a la que todos avanzan: Argentina creció 313%, Ecuador 102%, Colombia 95%. Mercados que hace poco parecían lejanos de esta conversación hoy muestran números contundentes.

Perú también creció — 77.3% en ventas de híbridos y eléctricos en el primer trimestre — aunque todavía representamos apenas el 5.2% del mercado regional de electrificados. Sabemos que la brecha no es tecnológica ni de oferta, los vehículos están disponibles y la demanda existe. Lo que marca la diferencia entre países es : incentivos tributarios, arancelarios, infraestructura de carga accesible y una política de movilidad con visión de largo plazo. Chile y Colombia, por ejemplo, han avanzado en reducción de aranceles para vehículos electrificados y programas de instalación de cargadores públicos — medidas concretas que se reflejan directamente en sus cifras de venta.

El ahorro en combustible no es la razón principal para electrificarse — la reducción de emisiones lo es. Pero en un escenario donde llenar el tanque de combustible cuesta cada vez más, ese beneficio se vuelve un argumento relevante para el cliente. Y si hablamos de transporte público, la urgencia es aún mayor — es el sector que más combustible consume, el que más contamina y el que más directamente impacta la economía de millones de peruanos. Electrificar las flotas de transporte urbano no debería ser una meta de largo plazo; debería ser una prioridad inmediata.

Con elecciones a la vuelta de la esquina, este es exactamente el tipo de señal que debería entrar en la agenda del próximo gobierno. No como promesa de campaña, sino como política concreta: incentivos, infraestructura y una hoja de ruta clara para la transición energética en el transporte. La región ya tomó su decisión. Perú tiene todo para seguir ese camino — y acelerarlo.

Fuentes: Petroperú / Peruinforma · ALADDA — Asociación Latinoamericana de Distribuidores de Automotores, cierre marzo 2026